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| La Noche del Minotauro | |
En un apartado paraje de Skeleton Island se halla el acceso a lo que en un tiempo fue utilizado por humanos como refugio, allí durante la guerra contra los Oma es donde los contingentes de apoyo al ejercito de liberación de la isla curaban, alimentaban y también lloraban a los combatientes.
Ahora, transcurridos muchos años de lo acontecido en aquella batalla el terror asoma a la superficie.
Basto es el interior de ese antiguo refugio y los pocos que recuerdan los cuentos que les contaban de niños aseguran que son interminables laberintos escavados en la dura piedra, les contaron que un grupo de exploradores descubrió en el mismo centro del laberinto unas escaleras que conducían mas abajo, de allí surgían extraños y aterradores sonidos, y allí vieron algo que les enloqueció de terror, lo que fuese que vieron les empujo a correr sin dirección por el laberinto presas del pánico, casi todos se perdieron, pero uno fue capaz de llegar de nuevo a la antesala que usaban como refugio de guerra, lo que este les contó poco aclaro el asunto ya que el pobre había enloquecido y deliraba entre sus delirios salieron de su boca palabras extrañas sobre criaturas con cuerpo de hombre y cabeza de toro rematada con unos grandes cuernos.
Aquella fue la primera vez que los humanos tuvieron contacto, aun sin saberlo, con una de las cuatro razas de semihombres creadas por el dios Demon en su locura de poder.
Año 102, Era de la Magia, los lideres del clan mas poderoso del universo MIR, el clan Underworld, el guerrero llamado Sherpa y el hechicero Kyo han recibido noticias de que algo extraño esta ocurriendo en Skeleton Island, preocupados por el bienestar de las gentes que la habitan mandan a su elite de combatientes a investigar el asunto, así fue como los guerreros Yino, Teum, Kimloko, Atreides, Wongfey, Xevi y los taoistas Anubis, Galia y Mudvayne junto con algunos Knight Lord de su confianza la habil taoista Sphyrow y su esposo el poderoso guerrero Heros llegaron a Skeleton Island ciento ochenta años después de la derrota de los Oma.
Llovía, algo extraño en aquellos parajes pero estaba lloviendo, quizás por eso no nos llamo la atención en exceso el no ver a nadie en las calles de la que se suponía era una bulliciosa villa.
Kimloko hizo un picante comentario sobre lo bien que se iba a descansar esa noche sobre un lecho de verdad y no sobre el duro suelo, su esposa Teum le sonrió con complicidad.
Lo cierto es que después de días de dura cabalgada, todos ansiábamos una comida caliente y un lugar donde reposar nuestros castigados músculos.
A pesar de que las mujeres de Yino y Heros, Anubis y Sphyrow habían empleado sus poderes curativos en nosotros todos estábamos agotados, nos dirigimos a lo que parecía ser el establo publico para acomodar a nuestras monturas y después de asegurarnos de que estarían bien atendidas nos encaminamos a la única posada del pueblo.
El propietario de la posada, un hombre gordo de aspecto desagradable que respondía al nombre de Zarto, presumía tanto de la calidad de su comida como de ser descendiente directo de uno de los valerosos guerreros que llegaron hasta el mismo corazón del Templo de Oma y encerraron al Oma King, las dos cosas apestaban a mentira.
Comimos entre bromas a costa del posadero y la mujer que atendía las mesas y ya nos disponíamos a retirarnos a descansar cuando de pronto un aterrador alarido rompió el silencio de la noche.
Todos, a pesar del cansancio, respondimos como un solo cuerpo y mientras los taoistas potenciaban nuestras habilidades naturales con su arte los guerreros echamos mano a nuestras armas y nos apresuramos hacia la calle para descubrir el motivo del terrible grito.
Llegamos a tiempo de ver como una gigantesca criatura se alejaba del pueblo rápidamente, el ser debía medir al menos dos metros y medio de alto y en un instante en que la luna asomo entre dos nubes distinguimos unos enormes cuernos adornando su cabeza.
Salimos en su persecución sin dudarlo, al girar la esquina de la posada vimos a la persona que había proferido el alarido, era la mujer que atendía en la posada junto al dueño, esa de la que apenas hace unos minutos nos burlábamos, todos enmudecimos, estaba tirada en el suelo como desmadejada, como si le hubieran triturado todos los huesos del cuerpo, eso nos dio una idea de la increíble fuerza que debía poseer el monstruo, ya que tan solo había dispuesto de unos segundos para cometer tan atroz crimen.
Seguimos al ser hasta la entrada de una cueva y allí perdimos su rastro, nos introdujimos en la cueva para descubrir sorprendidos que lo que parecía ser la entrada a una cueva natural era el acceso a una construcción realizada por manos humanas, al menos eso pensamos nosotros.
Traspasamos lo que parecía ser una antesala y descendimos por unas escaleras para adentrarnos en lo desconocido, conforme íbamos avanzando por los pasillos un olor desagradable empezó a inundar nuestros olfatos hasta el punto que el aire se hacia difícilmente respirable, entonces, de golpe, al girar en un cruce, os encontramos de frente con un grupo de criaturas semejantes a la que habíamos visto en el pueblo pero de menor tamaño, delante de nosotros había unos seres de los que solo se hacia mención en las leyendas y en los cuentos de terror que se les contaban a los niños para que obedecieran, los Minos.
Entablamos combate con ellos para descubrir con asombro que además de ser buenos guerreros también contaban con hechiceros entres sus filas, protegidos por los hechizos de los taos que amortiguaban el efecto del fuego y de los relámpagos que nos lanzaban avanzamos dejando tras nuestros pasos un reguero de cadáveres.
Llegamos a lo que parecía ser el centro de aquel templo, ya que era una gran sala repleta de aquellos seres y descubrimos otras escaleras que descendían más aun hacia el corazón de la tierra.
- Rápido, hacia abajo.
Kimloko dio esa orden instintivamente ya que por cada ser que matábamos cuatro ocupaban su lugar y nuestras fuerzas empezaban a flaquear, el poco descanso tras el viaje empezaba a hacer mella en nosotros.
Nos abrimos camino a golpe de espada y descendimos, apenas pusimos el pie en el ultimo escalón nos dimos cuenta de que nuestra situación iba empeorando por momentos, ya que, de nuevo nos encontramos en un lugar similar al que acabábamos de dejar.
- Parece ser que no nos siguen, al menos tendremos un momento de respiro.- Dije yo.
Revisamos el estado en el que nos encontrábamos, el que había salido peor parado era Xevi, ya que era el de más edad y su brazo no respondía como antaño.
Anubis se estaba ocupando de curarle, mientas observé que Galia estaba como abstraída mirando las paredes.
Llame la atención de aquel hecho a mis compañeros y fue Teum la que se aproximo a interesarse por ella.
- ¿Qué ocurre Galia?
Al mismo tiempo que le preguntaba apoyo la mano sobre su hombro y fue como si la alcanzase un rayo, cayó al suelo desvanecida por completo.
Entonces ocurrió lo mas extraño que mis ojos habían contemplado hasta aquel día, sus labios se movían pero no era su voz la que escuchábamos, si no la de su esposo, uno de los lideres de nuestro clan, el hechicero Kyo.
- Escuchadme y prestar atención a lo que os digo por que de ello depende el que salgáis con vida de aquí, se donde os encontráis, estáis en lo que los antiguos llamaron Mino Temple, hogar de los Minos, seres que como ya habéis comprobado son algo mas que una leyenda.
Estáis en la segunda planta de un laberinto de cinco pisos hacia el subsuelo, el único modo de salir de aquí es llegar hasta el centro del ultimo piso y derrotar a su líder, el llamado MinoTauro.
Por el camino os tendréis que enfrentar a dos especies de hechiceros, el Thundermino y el Flamingmino, con estos deberéis ser rápidos ya que atacan a distancia y están en continuo movimiento, seria de gran utilidad que les atacaseis con el elemento hielo al que son particularmente sensibles, el resto de seres que encontrareis utilizan ataques físicos, prestar atención a los Mino Commander y a los Mino Protector, estos son los mas fuertes que encontrareis en cada nivel, solo hay uno que los supera en fuerza y es el Mino Guardian, ese es difícil que os topéis con el puesto que solo hay uno en cada nivel y ya habéis pasado el primero sin verle, si le veis tomar precauciones pues es increíblemente fuerte, por ultimo os tendréis que enfrentar a su líder, este se encuentra protegido por el grueso de las fuerzas de Minos y en la sala donde descansa hay cuatro Mino Guardian, tener mucho cuidado.
He descubierto que el responsable de aterrorizar a los aldeanos es el, ya que es el único con el poder suficiente para alejarse de la protección del templo el tiempo suficiente, acabar con el y daréis descanso a esas buenas gentes, el monstruo además de una increíble fuerza física posee poderes mágicos y lanza ondas de energía maligna sobre sus victimas, suerte amigos míos, os confió lo que para mi es mas importante en la vida, la vida de mi esposa.
Después de aquello Galia no dijo nada mas, recupero el conocimiento a los pocos segundos y no recordaba nada de lo sucedido.
Ponerla al corriente de lo sucedido costo poco tiempo, tras ello dispusimos nuestro plan de ataque, en primer lugar avanzamos Teum, Kimloko, Heros y Wongfey, ya que éramos los que mas poder de ataque teníamos, luego los taos Sphyrow, Galia, Anubis y Mudvayne y por ultimo cerrando filas para escudarles, ya que nuestra supervivencia depende siempre en gran medida de los taos, Xevi, Yino y mi mujer Atreides, a la que se veía un tanto nerviosa, mire hacia atrás y le sonreí y eso pareció tranquilizarla un poco, era una guerrera poderosa pero le faltaba algo de confianza en si misma, con el tiempo se haría mucho mas fuerte, aun era joven y su poder igualaba casi al mío.
Así dispuestos de esta manera nos adentramos en el corazón del templo, luchando a cada paso, sangrando por docenas de heridas que los taos apenas tenían tiempo de curar, llegamos a lo que se conoce como King´s Room, la sala en la que se ocultaba el líder de los Minos, sabedores de que todo estaba en nuestra contra, informados por Kyo de que el hechizo del templo era tal que los Minos muertos resucitaban al tiempo con el fin de que nunca se pudiera extinguir su raza, así fue dispuesto por Demon quien en su soberbia al crearlo cometió un grave error, no hizo criaturas hembras, por ese motivo se ven confinados en el templo, único lugar en el que vuelven a renacer.
Sabíamos que apenas nos quedaba tiempo, si no derrotábamos al MinoTauro enseguida todo un ejército de criaturas nos rodearía.
Empezamos la lucha con el, fue terrible, el ser era muy poderoso, a cada golpe nos hacia retroceder para luego soltar una descarga de energía que de no ser por los taos y las pociones revitalizantes que tomábamos habría acabado con nosotros, nos mantuvimos firmes y fuimos agotándolo poco a poco hasta que Atreides lanzando un grito de batalla descargo un poderoso golpe con su espada utilizando una técnica conocida como Slice-N-Dice y acabo con su vida.
Rápidamente recogimos los tesoros que pudimos cargar con nosotros y empleamos el pergamino teleportador para abandonar aquel maldito lugar, yo fui el ultimo en salir de allí, y un segundo antes de desmaterializarme el MinoTauro apareció de nuevo ante mis ojos en lo alto de la plataforma del centro de la sala, lo mas terrible es que el monstruo con su horrible cara de toro parecía sonreír mirándome directamente a los ojos y con esa sonrisa diabólica parecía decirme:
- Esto no es más que el principio, volveremos a vernos.
Acto seguido desaparecí de allí, aun ahora después de muchos peligros pasados y aventuras de toda clase no consigo olvidar esa maldita sonrisa, y creo que me acompañara hasta el fin de mis días.
© Wongfey
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