- Buenas noches hijos, dormid bien – Les dijo la madre mientras abandonaba la habitación de los pequeños.
- ¡Mama, mama!, ¿te acuerdas que nos prometiste que nos contarías la historia del pastor? –preguntaron los niños mientras le ponían cara de pena a la madre.
- Estáis hechos unos diablillos, ¡No se os pasa una!- dijo la madre con una amplia sonrisa. –Venga a dormir, que ya es muy tarde…
- ¡No mamá, cuéntanoslo, no es tarde! –
- Venga, ¡Va!, pero tumbados y en silencio. – los pequeños se recostaron, y expectantes aguardaron la historia. – Bien niños, ¿os acordáis de la historia de la otra noche?
-¡Siiiii! – respondieron emocionados los niños –
-¡shh! Os dije que sin barullo. –dijo la madre mientras les acariciaba las mejillas para tranquilizarlos.
- Mirar, al igual que el perro, el pastor quedo desorientado por el interior de las cuevas, pero a diferencia del animal, él en vez de dedicarse a llamar a su compañero, se dedico a buscar una salida, lo que hizo que se perdiera aun mas, si era posible estar mas perdido.
Tras varias horas y posiblemente varios días, deambuló sin rumbo en busca de una salida, la cual nunca encontró. Pero en el interior de las cuevas, algo extraño había, los organismos que aportaban la tenue luz, expiraban una sustancia gaseosa que hizo que el pobre pastor entrase en un estado en el cual parecía que estaba muerto, pero sin estarlo. Esto se vió agravado cuando el pobre hombre, sin nada que comer ni beber, decidió hacer uso de la humedad de las paredes para saciar su sed, sin saber que lo que bebía no era agua, sino la condensación de las sustancias que flotaban en el ambiente.
Poco a poco, el hombre, fue degenerando en salud, pero algo le estaba ocurriendo, se sentía más fuerte, mas poderoso, era capaz de mover grades pesos, de destruir rocas con sus manos. Llegó a tal punto, en que sus propias manos se convirtieron en piedras.
Lenta pero inexorablemente, el resto de su cuerpo iba cambiando. Aumentaba de tamaño, crecían sus extremidades, se endurecía su cuerpo, y se desvanecía su alma. Al cabo del tiempo, lo único que le quedaba al pobre pastor, era el recuerdo de que en un tiempo muy lejano, él había sido humano.
La oscuridad corrompió su corazón, y en un ataque de ira, y de manera desesperada arremetió incansablemente contra las paredes de la cueva. Ahora se había convertido en un Golem de la más dura piedra.
En una de las brutales embestidas, consiguió sin proponérselo, abrir una cavidad en una de las paredes. Y de ella, como una inmensa marea, surgieron miles de insectos gigantes muy similares a Termitas. Los insectos se apoderaron de toda la cueva, y confinaron tanto al perro como a su dueño en los niveles más profundos de la ahora denominada Cueva de las Termitas. Quedaron relegados tanto el Golem como la bestia Inuyasha a vagar eternamente hasta que algún heroico guerrero les de muerte y libere sus almas.
- Mamá, yo algún día, bajaré y liberaré el alma del perrito y del pobre pastor. – dijo el pequeño de los niños.
- Claro que si, y algún día los nietos de tus nietos, narraran la historia de cómo ayudaste a liberar las almas del pobre pastor y su mascota. Buenas noches, y a dormir que ahora si que es tarde…
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"El que me necesite que me busque, y el que quiera matar a alguien.... que se suicide, poco se perderá...."
PAZ HERMANOS
HispaRed Legend Of Mir III v. 4.7!!
Fantásticos y revolucionarios nuevos equipos.













































