Sigo avanzando entre sendas maltrechas, poco usadas y muy inseguras, esperando a que él me observe y aparezca ante mí… se que es imposible encontrarlo por mis propios medios, pero tengo que intentarlo. No tengo otra opción, solo puede ayudarme un Dios capaz de odiar, guardar rencor a todo ser viviente, un Dios de la oscuridad.
Después de descansar unas horas, prosigo mi búsqueda adentrándome en un camino que lleva a un bosque muy frondoso, un poco extraño comparado con todo lo que hasta ahora había visto. Muchos árboles con hojas de verde intenso rebosan, y de la tierra emana un gran jardín de plantas de todo tipo. Estaba tan repleto de hierba que no se divisaba ningún indicio de polvo perteneciente al suelo. Parecía como si algo o alguien hubiera plantado todo aquello, evitando abducirse por el mal que lo rodeaba y trasladarse a un mundo totalmente paralelo. Avanzo caminando por las densas sendas que apenas se percatan allí dentro, hasta llegar a algo parecido a un lago inmenso. Era tan grande que mis ojos no llegaban a divisar siquiera la otra orilla. De él saltaban decenas de peces que, sin duda, vivían en éste, ajenos a todo lo que los rodeaba fuera del bosquecillo.
Estuve poco tiempo viendo aquella charca tan grande, no porque quisiera dejar de mirarla, sino porque algo me lo impidió. Justo mientras observaba como un pez saltaba del agua y volvía a desaparecer en ella, lo más inesperado ocurrió. No se muy bien como explicar todo aquello. Al principio noté como si mis propios sentidos no fuesen dueños de mí y solos divisaran todo aquello. Era algo terrible pero, a su vez, digno de observar.
Ví una luz sobre el lago, que se movía con ímpetu debido a la cantidad de animales que brotaba y salpicaban todo intentando escapar de ella. Acto seguido sentí la tierra como gritar bajo un manto de fuego que apareció de la nada. Giré sobre mi mismo y vislumbré como la vida se extinguía bajo las llamas y, sin saber porqué, parecía que todo aquello hiciese al tiempo dormir. Era como si el mundo fuese a una velocidad más lenta de lo normal. Estaba viviendo la mayor horda de destrucción jamás contada y todo en cuestión de segundos, que en esos instantes, parecían horas.
Ver arrasar la tierra, consumir su huella de belleza y oír a alguien llorar era todo cuanto podía hacer. ¿Llorar? No me había percatado hasta ese instante de que se oía un llanto a lo lejos, pero no tardé en descubrir de quien se trataba. Tan solo me hizo falta volver a captar en mi ser todos los sentidos, para darme cuenta de que aquel que sumía su emoción en las lágrimas, era yo mismo. Las gotas brotaban de mis ojos como si lo que estuviese ocurriendo me hubiera hecho perder todo lo querido en mi propia vida.
En ese instante del cielo las nubes vi caer ardiendo ante mí, borrando todo cuanto me rodeaba. Parecían tener algo mágico en ellas. Pero la magia no era otra que la de abatirme en la oscura miseria y la desesperanza… la de destruir la pasión, quebrantar la ilusión entre las ruinas del mal… mientras, ajeno ya a mi, todo seguía arrasándose en aquella tierra, ahora color anaranjada.
Allí, plantado con mi alma marchita y a punto de ser destruida, continuaba viendo sin mirar el fatal destino del pequeño bosque que, instantes antes, era un paraíso. El fuego vi convertir al aire en muerte al tocar con su calor esta tierra, una tierra que soñaba con haber sido cobijo de miles de bellos animales. Las cenizas ya volaban justo por mi lado. La cara me ardía intensamente por lo cerca que se encontraban, pero aun así allí estaba yo, esperando sin moverme, a que el fuego llegara a mí. Ahora comprendo que nunca debí buscar venganza alguna por lo que me pasó, pero demasiado tarde es ya.
Entonces, detrás de mi, vislumbré elevarse la charca y inundar las llamas, saliendo tras de si un humo negro, vacío de vida, del que se estaba formando algo. Poco a poco aquel humo se fue consolidando hasta convertirse en lo que estaba buscando desde hacia semanas. Sin moverme observe como DeMoN se acercaba a mí con paso firme, y sin mediar palabra alguna, levanto el brazo, lo posó sobre mi pecho, a la altura del corazón, y me arrancó la vida sin poder siquiera moverme. El único sonido que emitió mi cuerpo, fue un grito devastador que resonó en todas aquellas arrasadas montañas.
Y allí, donde un sueño existió, donde la vida floreció… ahora solo se escucha el dolor respaldado por un grito, el reír amargo de un Dios, y el rugido de la tierra…
Noté en mi sueño oscuridad a mí alrededor. Oigo llorar, gritar, reír... es como una presencia algo aterradora. Reparé en que sentía latir mi corazón, mi propia respiración, el frescor de la mañana... la mañana del que había sido mi adiós. ¿Lo había sido realmente? Respiraba… pero no estoy seguro de que fuese real. El Díos del mal acababa de matarme y eso era algo de lo que estaba totalmente seguro. Pero… ¿Y si no quería matarme?
Abro los ojos, y solo veo oscuridad. Una oscuridad tan latente, que no podía ser real… ¿o si? El miedo se empieza a apoderar de mí y las emociones que sentía se aferran a mi ser como si tuviesen miedo a salir.
No sé si es un sueño del cual soy dueño o simplemente es la pura realidad. No sé si vivo o quizás muerto… perdido en el camino al mas allá. Tan sólo quiero regresar... tan sólo regresar.
Quiero escapar, salir de aquí, dar marcha atrás al tiempo. Volver a revivir esos momentos de mi pasado tan alegres... No aguanto más la oscuridad que me rodea. Tengo miedo, un frío inerte en mi cuerpo… me empieza a faltar el aire al respirar. ¿Qué es este sitio?... ¿Qué hago aquí?... No tengo fuerzas para imaginar como llegará mi final… un final que se encuentra a la vuelta de la esquina. Lo noto muy cerca de mí.
De repente algo parecido a una explosión resuena a lo lejos y una luz blanca me ciega durante unos instantes. Poco después veo como se va formando todo un mundo frente a mí. Un bosque repleto de flores silvestres, árboles perennes, plantas exóticas, hiervas verdes y animales por todas partes. Una tierra de millones de colores bañan mis ojos y noto en mi cuerpo como si… ¿mi cuerpo? Todo el abrigo de felicidad que me había producido ver aquel paisaje tan maravilloso, se fundió en un grito ahogado producido por aquel cuerpo que ahora mi alma habitaba.
Una piel rugosa, áspera y dura me resguarda. Desesperado busco un lugar donde poder reflejar mi monstruosa imagen. Rápidamente encuentro una pequeña charca en la que observar mi nuevo cuerpo, un cuerpo que he odiado y temido toda mi vida. De piel morena oscura, arrugada y maltrecha, con los ojos de un rojo intenso y dientes afilados… manos gruesas y abultadas, respaldadas por un cuerpo deforme y musculoso a la vez. Y todo cobijado bajo una armadura dorada, un escudo enorme y un yelmo que escondía mi rostro temible a todo ser. Si… me había convertido en lo que toda una humanidad temía, un súbdito más del dios DeMoN… era, como se conocía en estos tiempos por los aventureros, un Boss.
Mientras intento encontrar algún nuevo rasgo de este cuerpo maldito, me doy cuenta de que al fondo del lago, hay algo. Parece un objeto que no sabría definir. Parpadea con lo rayos que emite el sol, justo encima de mi cabeza, y su forma alargada destella reflejos que si no fuese por el agua, cegarían al mas pintado. Inquieto por saber de que se trata, alargo mi asquerosa mano para disponerme a sacar aquel objeto. Pero antes de meterla dentro del agua, éste apareció en mi propia mano, como si hubiese utilizado la telequinesia. Dubitativo por lo que acababa de pasar, me quedo observando aquello que mi mano sujetaba con tanta fuerza. Se trataba de una espada, de filo dentada, con un cuerno de hierro en la punta, y con una empuñadura alargada bañada en oro. Algunas piedras brillaban en el mango y la hoja del metal era tan fina, que de un solo movimiento cortaba rocas enormes.
Aun con la sensación, de no entender nada de lo que estaba pasando, intento sentarme y tranquilizarme un poco. Me aposento en una roca cerca y me pongo a recordar todo lo ocurrido. ¿Seguro que esto es real? ¿No se trata de un sueño… de una pesadilla? En ese instante un aleteo de un pájaro resuena sobre mi cabeza, y con planeo suave, éste se posa sobre mi hombro izquierdo. Tenía un aspecto muy parecido al de un cuervo, pero de un tamaño mucho más grande, un plumaje algo más claro, ojos rojos y un pico de color dorado. Sin saber porque, todos mis sentimientos se transformaron en uno solo. Un sentimiento que no se porque tenia tantas ganas de extraer, de albergar en mi, de hacerlo florecer… Sentía odio. Un odio inmenso por todo, incluso por mi anterior persona. Mi mente controlada por ese placer, el placer de destruir. Cruda tentación que quiero tener, que me empieza a nacer en mi… una rabia que se transmite de un lugar a todos los demás. Suave es su tacto en mi sien y noto como puedo vivir de él… quiero vivir de él. Rojo sangre es su ley… un fuego que germina y arrasa la vida de aquel mortal que habitaba en mí.
Tiempo atrás creí venderme esperanza en mi soledad. Ahora ya, la esperanza es algo que no cabe en mi cabeza, solo puedo entender el odio. El bien y el mal no tienen ya significado para mí. Solo el odio a los demás es mi fuente de vida y mi única motivación para avanzar. La fuerza es quien guía mi alma a través de la tempestad que revuelve mi mente y me lleva por el camino de sangre y terror. Un camino del mal que me enseña, que tras la piel no se puede esconder más que aquello que uno quiere tener, y yo solo tengo odio… odio a todo ser viviente de este planeta. Siento ansias de matar, el sentimiento que invade mi mente me muestra que, sin dudar, la vida me enseña lo que he de cambiar. Y ahora tengo que eliminar toda alegría y centrarme en mi nuevo sentimiento hacia a los demás. Se que debo hacerlo, y aunque nada es eterno, mi aliento susurra que hoy, la inocencia se queda atrás, mi odio se vuelve poder. Cada paso me enseña que vivo otra vez. Los errores de la ingenuidad se transforman a mi voluntad. Y la vida se abre ante mi despertar… MI DESPERTAR!!!...
Te observo… vas de nuevo a la batalla, pero hoy el miedo nubla tu mirada, la tierra roja estará otra vez. Corre la sangre por tu cara, duerme la ira de tu espada… ángeles de guerra tus ojos ven. Hoy mi arma te conducirá al reino de los muertos… viajaras hacia el lugar de la inmortalidad. Has llegado tu destino, solo hay sangre en tu camino, duerme al fin tu vida al calmar mi sed. Ya no sientes el peligro, cuando acecha el enemigo… porque ya nunca más podrás luchar, hoy ya no hablara tu espada… La vida eterna esperará que la vayas a buscar…
A un golpe de ira se encuentra el fin de tu vida, y ahora sueñas con poder volver a ver tu familia y amigos que nunca más podrás ya ni recordar. Solo te queda perecer y morir a mis manos…
____________
Yo te enseñare a vencer a tu enemigo, que no son los demas, Eres tú ¡¡¡ERES TU!!!
HispaRed Legend Of Mir III v. 4.7!!
Fantásticos y revolucionarios nuevos equipos.


















.

































