(Tercera Entrega – El que algo quiere, algo le cuesta.)
- En las afueras de la ciudad hay un individuo que se dedica a eso. – exclamó Myior súbitamente rompiendo el silencio, sin venir a cuento de nada y mirando fijamente a Siheg.
- Chico, con la cara que se le ha quedado, me parece que ahora mismo no sabe ni de que le hablas…. ¿Se puede saber de que estás hablando?, yo tampoco me he enterado de nada, ¿pero que es lo que quieres sabes?. Te explicas como un Yob con la boca llena – Increpó Soten mientras se reía sonoramente al ver la cara de sorpresa de su amiga.
- ¡Eso, eso!, explícame de que estamos hablando porque me has dejado de piedra con esa pregunta “tan clara”…. – Dijo la chica sonriendo.
Myior, al ver que su pregunta había salido de su boca sin él darse cuenta y que mas que una pregunta había sido un pensamiento en voz alta, se apresuró a aclararlo.
- ¡Jajaja! ¿lo dije en voz alta?, me refería al criador de animales que hay en las casas de la puerta Norte. Me preguntaba como sería tener un caballo para poder recorrer las afueras de la ciudad. Ángela me dijo que antes de que llegasen los visitantes, deberíamos prepararnos para las pruebas, y pienso que salir a explorar los exteriores, seria un buen comienzo. ¿Qué opináis vosotros? ¿Ahora si sabéis de lo que hablo, verdad?
- ¡Ya te vale! Como para adivinarlo… - Decía Siheg entre carcajadas. – Está bien la idea, creo que podríamos ir a preguntar, al menos saldremos de la rutina de todos los días. He oido que el señor ese, es un afamado criador de corceles, y que tiene caballos increíbles. ¡Yo me apunto! Soten, ¿tú que dices?, ¿vienes a que sí?.
Con voz temblorosa el pequeño respondió - ¿Caballos? No se.. mmm… son muy grandes…mmm…huelen mal….mmm…no me gustan mucho –
- ¡Venga ya! No seas cagón, si están totalmente domesticados. Son como perros grandes, pero que además te evitan el tener que andar.- Dijo Myior agarrando al pequeño por el antebrazo y estirando con fuerza- No se hable mas, ¡vamos a verlos ahora!.
Así pues, emprendieron el camino hacia las afueras de la ciudad. A medida que iban acercándose a la gran puerta Norte, se iba haciendo más patente que en la ciudad se esperaba la visita de tan especiales personajes. En todos los rincones había gente nueva. La tienda de ropajes, así como la joyería estaban a rebosar de aventureros con ansias de comprar los objetos más raros y poderosos.
Toda la ciudad era un bullicio, los puestos ambulantes de pergaminos, los narradores de historias, la tienda de pociones casi sin existencias. Peluquero, librero, y demás oficios no cesaban de trabajar sin descanso dada la masiva afluencia de los personajes más dispares.
El gran palacio era un continuo trasiego de ida y venida de las más variopintas gentes. Había desde mozos de ayuda, hasta grandes héroes. Todos y cada uno ellos había venido a esta esplendorosa ciudad a negociar con su pertenencias.
De camino al exterior de la ciudad, cerca de las puertas del almacén principal, casi llegando a las murallas, se encontraba una pareja impresionante. Por sus indumentarias, debían ser poderosos y ricos, sus joyas y complementos, eran raros y extraños a la vez que extremadamente hermosos, eran portadores de unas imponentes e intrincadas capas. Lo que hizo que los jóvenes amigos se preguntaran que uso tendrían todos y cada uno de ellos objetos, ¿Qué grandes poderes otorgaban a sus portadores? ¿serían ellos mismos capaces algún día de tener semejantes objetos?.
La chica, ni corta ni perezosa soltó la mano de Soten, dio media vuelta y se dirigió hacia uno de ellos con la intención de preguntarles por tan increíbles objetos. Sin mediar palabra alguna y sin apenas darle importancia, uno de los dos imponentes personajes, un hombre con grandes y pesadas vestimentas, se giró, la miró con cara de desprecio y de un solo movimiento apenas perceptible para los otros dos chicos, hizo que el cuerpo de Siheg cayera súbitamente al suelo ya sin vida.
¡Habían matado sin ningún remordimiento a su amiga!, ¡Sin razón y motivo alguno! ¿Qué tipo de persona era? ¿Cómo se puede hacer algo así y salir impune tras tan grave acto?
Los dos chicos, impresionados por tan brutal y traumático acontecimiento, quedaron inmóviles en un principio. Pero instintivamente, el impulsivo Myior que se encontraba unos pasos por delante de ellos, se giró y se dirigió sin pensarlo hacia el despiadado asesino.
- ¿Cómo has podido? ¡Maldito seas! – Gritaba enfurecido y con cara de ira mientras corría dispuesto a asentar su más fuerte golpe.
Mientras el pequeño Sothen caía de rodillas y con rostro descompuesto se iba acercando rápidamente al cuerpo inerte de su compañera.
Sin saber de donde, una extraña brisa acompañada de un suave tintineo surgió entre Siheg y su amiga.
-¡Myior!, ¡Myior!, mira está viva, ¡¡no está muerta!!. – Gritaba con gran alegría.
Una voz suave y aterciopelada acarició los oídos de los impresionados chicos.
- Tranquilos jovencitos, no ha pasado nada, estad tranquilos. En esta vida todo tiene arreglo, ¡hasta la muerte tiene solución!.
Sin saber de donde ni porqué, una maño fuerte, a la vez que bella, paró en seco la carga impetuosa del decido Myior. Y la voz suave, dirigiéndose a ellos, dijo – Lo siento mucho chicos, no se lo tengáis en cuenta, venimos de una cacería y está bastante enojado porque las cosas no han salido como esperaba. Ya pasó todo, no os preocupéis, vuestra amiga está en perfecto estado.-
Al alzar la cabeza para ver quien era el propietario de tan agradable voz, vieron que pertenecía al otro de los dos guerreros. Quedaron inmóviles por el asombro, a la vez este se iba desprendiendo de su casco.
El majestuoso y poderoso individuo escondido tras esa enorme capa, no era otro que una hermosa mujer, de rostro afable y suaves gestos.
-¡Pero…pero…pero! ¿Qué ha ocurrido? – preguntaba Siheg mientras se incorporaba con la ayuda de sus amigos. – Que sensación tan extraña, sentí un tremendo golpe, después nada y acto seguido os veo aquí junto a mi con los ojos llenos de lagrimas. Explicadme por favor que es toda esta sangre que lleva mi ropa.
La desconocida dama se acerco a ellos – Tranquilos, ya está todo igual que antes, no ha pasado nada, os pido disculpas a todos, y sobre todo a ti, jovencita. – Se levantó y empujándolo, se dirigió hacia el impasivo agresor – ¡Tú! ¡Animal! ¿No te da vergüenza hacerle esto a los pobres chicos? Mira el susto que les has dado. Menos mal que los guardias no estaban cerca. ¡Contrólate!, ¿no?
Ante la estupefacta mirada de los chicos, el hombre, el causante de este lio, giró de nuevo su cabeza lentamente, y mientras su cuerpo acompañaba el gesto de la cabeza, con una voz grave y profunda se dirigió a los jóvenes y les dijo. - ¡Perdón! – de forma seca y rotunda, casi sin acabar de pronunciarlo, giró de nuevo la cabeza hacia la dama diciendo – Drusa, ¿Por qué siempre haces lo mismo? ¡Déjalos, son unos niñatos, no merecen la pena!, ¿no ves que lo único que hacemos con esto es perder el tiempo?.
- Mira, me estoy empezando a cansar de tus desprecios hacia los más débiles que tu. ¿Acaso no te acuerdas cuando nosotros éramos de su edad? ¿Qué hubieses pensado tú de un tipo feo y grande con cara de pocos amigos que mata sin pensar a otra persona?, contrólate un poco, preséntate y pídeles perdón correctamente o te prometo que te quedas aquí solo.
-¡Joder! Siempre igual, Drusa y sus formas “correctas” de hacer las cosas. ¡Está bien!,¡Está Bien!.- mascullaba el guerrero. Seguidamente con pie firme, se dirigió al lugar donde se encontraban los chicos con la mujer, y con una voz un tanto burlesca y con bastante desgana comenzó a seguir las orientaciones de la dama – Soy Odom, siento haberte atacado, pero como bien dice ella, nuestro día de hoy no ha sido muy bueno que digamos. Siento haberlo pagado contigo.- Resopló y mirando hacia otro lado dijo - ¿así esta bien? ¿todos contentos? – a lo que añadió - ¡Ӧ$븎ẮͬȤ-☼, tonterías de mujeres…bah!-
- No le hagáis caso chicos, es buen tío, lo que un malhumorado y un gruñón.- Decía la dama mientras hacia muecas burlescas dirigidas al hombre. Todos sonrieron.
-Y bien, guapa, ¿Qué te disponías a hacer cuando el bruto este…?
- Nada, sólo que os vimos tan majestuosos e imponentes que decidí acercarme a preguntaros quienes erais, que eran esos abalorios tan bonitos que lleváis y porque estáis aquí.-
- ¡Muchas preguntas son! ¡Déjanos ya! –exclamo Odom. A lo que Drusa respondió -¿No te he dicho que seas amable? Cállate ya maleducado, que al final te voy a tener que dar unos azotes, jajajja- bromeó.
-Mirad chicos, vamos por partes. Somos Drusa y Odomer como ya habéis oído, nos dedicamos exterminar a las fuerzas oscuras de este mundo. Los objetos que llevamos, son necesarios para llevar acabo esta difícil tarea, nos otorgan, fuerza y resistencia en el caso de Odom, y poder mágico y defensa en el mío. Y por último, estamos aquí, porque habíamos quedado con otro compañero, Erinherot, un mago que nos acompaña. Y que por cierto llega tarde ¡como siempre!
-Una última pregunta, ¿no os molesta no?- preguntó Sihed con voz temblorosa
A lo que Drusa respondió -Claro cariño, no te preocupes, no molestas, dime, ¿Qué quieres preguntar?
- Gracias, yo solo quería saber que teniendo la ropa llena de sangre y estando sin vida como dicen mis compañeros, ¿Cómo puede ser que estemos hablando ahora?
-¡Nobatos!- murmuró Odomer en voz baja mientras miraba con desprecio a los jóvenes y marcaba una sonrisa forzada.
-¡Odom! ¿quieres parar?, te digo que al final me enfado…¡Respeto, por favor! Que todavía tienen mucho que aprender. Increpó de nuevo la dama. Y siguió diciendo –Lo que habeis visto tiene una fácil explicación. La clase a la que pertenezco, los Taoistas, poseemos grandes poderes. Este preciada magia en concreto, nos permite resucitar a un compañero muerto, haciendo que pueda revivir en el mismo sitio donde murió, y con un estado de salud algo recuperado. Lo único que necesitamos son unos pequeños amuletos para poderla hacer efectiva.
Myior que hasta ahora había permanecido asombrado y en silencio por causa de los ocurrido, se aproximo al arisco guerrero y con parte de nerviosismo y parte de asombro le preguntó emocionado –Odom, ¡ese golpe….! ¿Qué ha sido? Solo vi una estela brillante.-cogió aire y prosiguió- ¿Con que arma ha sido? ¿es una magia? ¿Cómo se hace? ¿me enseñas el arma? ¿y las joyas?....
Odom con un veloz movimiento le puso una mano en la boca y dijo – Por todos los dioses, otro preguntón…y a este le han dado cuerda. ¡Calla ya, chico! Que me mareas con tantas preguntas.- Se escuchó de fondo un sonido – ¡Ejem, ejem!- era Drusa que miraba a Odom con cara de estar diciendo “¿Qué te acabo de decir?”. El guerrero retiró la mano de la cara de Myior, y añadió. –Chico te quieres poner tranquilo. Si quieres saber algo, poco a poco, sino, no te haré ni caso, diga lo que diga Drusa.
El chico volvió a coger aire, pero esta vez solto un poco y con mas calma fue preguntando poco a poco y el guerrero, un poco mas tranquilo y ya no tan desagradablemente fue respondiendo una a una a las preguntas.
- Eso fue un ataque especial, no fue una magia, se llama Slice, es un ataque muy potente que permite asestar un duro golpe, y necesitaras años de entrenamiento y cientos de batallas para poder aprenderla y dominarla. El arma que empleé es esta- Saco una descomunal espada de detrás de su capa, era preciosa- todavía no le he puesto nombre, pero todo llegará. Y a las joyas ni te acerques…valen mas que tu vida, mocoso!
-¿Sssshhhhttt!- se escuchó- Con lo bien que ibas…mira que eres borde, ya estas faltando otra vez al respeto…¡Mal educado!
El grupo se giró y vieron gran un fogonazo, de él surgió un personaje envuelto por una especie de halo azul celeste.
-¿No llegaré tarde de nuevo, no?... Es que soy un caso…-iba diciendo mientras se acercaba mas. De repente, se lanzó contra el guerrero y los dos se abrazaron sonoramente y rompieron a reir sonoramente. -¡Erin! Ya era hora…creíamos que tendríamos que ir a buscarte ya…- Seguidamente, el recien llegado se acercó a Drusa y le propinó un sonoro beso en la mejilla.-añadió- Pero que guapa eres mi amor…el dia que me digas que si te quieres casar conmigo, te levanto una estatua..¡Guapa!.
Drusa sonrojada sonreia- Chicos, este es Erinherot, Erin mejor, que es mas corto. Es el mago “tardón” que estabamos esperando. Me alegro mucho de haberos conocido, espero que nos veamos mas adelante, pero ahora mismo hemos de irnos, nos esperan en otro lugar para dar muerte a un malvado demonio.-Acto seguido se giro y pregunto a sus dos compañeros- ¿listos?- a lo que respondieron con un rotundo “SI”, y casi sin acabar de responder, desaparecieron al instante, sin dejar rastro, tan solo una pequeña nube de polvo en el suelo.
Los chicos se miraron asombrados y exclamaron al mismo tiempo -¡Uau!- Tras unos segundos sin mediar palabras, Soten, sugirió seguir el camino que en un principio tenían previsto y así, todos juntos dirigirse hacia el criador de caballos, entonces retomaron su camino original.
Durante el camino, no cesaron de comentar lo ocurrido, iban emocionados por como había transcurrido todo y los poderes sorprendentes de los personajes que habían conocido. Gesticulaban, hablaban a gritos, todo había sido realmente increíble.
El camino por el que andaban, les condujo directamente hasta una casa en las afueras, en las puertas, se encontraba un hombre realizando sus tareas.
-Buenos dias señor, ¿es usted el criador de caballos?- pregunto Siheg.
-No, jovencita, yo soy criador de mascotas, y por un módico precio y según vuestras necesidades, os puedo alquilar una.
-Ahora mismo no necesitamos ninguna mascota, pero gracias. Lo que si necesitamos, si fuese usted tan amable, la dirección donde vive el criador de caballos.
-No faltaba más, ese es mi vecino y compañero, si seguís el camino un poco al norte, enseguida lo encontrareis..-y en voz baja añadió- Seguid el olor a estiércol…es inconfundible.
-Muchas gracias señor, hasta la vista- se despidió la chica.
-Suerte en vuestro camino, y cuidado por donde camináis- y volvio a decir en voz baja – no tiene el suelo muy limpio.
Los chicos prosiguieron tal y como les indico el hombre de las mascotas, y en efecto, no tardaron en llegar a un lugar donde olia fuertemente a estiércol y con el suelo sucio. De detrás de unos fardos de paja, surgió una figura – Buenos dias, ¿en que puedo ayudaros, chicos?.
Myior dijo – Hemos venido porque mi padre me dijo que usted vende caballos, ¿es cierto, no?
- Claro, de eso vive mi familia, estais interesados en un corcel. –respondió el criador
- Si, pero primero necesitamos saber el precio, porque no tenemos mucho dinero. –
- Todo depende de lo que necesitéis, ¡pasad, pasad! Os enseñare los animales y asi os pondré indicar en cuanto los valoro.- colocó la mano sobre el hombro de Myior y los guió hasta los corrales que tenia detrás de la casa.
Soten, que estaba un poco ajeno y andaba dandole vueltas al uso del aura que tenia el último de los tres personajes con los que habían estado hablando, le pareció ver algo de reojo que reclamaba su atención. Se paró, giró un poco, bajo la cabeza, y detrás de unos árboles, tras unas ramas, vio unas criaturas esplendorosas, con un pelaje limpio, monturas doradas y grandes bolsas. Llamó a sus amigos - ¡Chicos, chicos! Aquí hay caballos –
Los dos chicos y el criador se dirigieron hacia donde estaba el pequeño.
- Jajajaja, vuestro amigo tiene buen ojo para los animales.- Decía riendo el hombre.
- ¿son estos los caballos que vende? - Pregunto Soten
- Si chico, pero con la salvedad de que estos posiblemente en la vida podáis montarlos. ¡Jajajaja!. Estos animales se van mucho de vuestro de presupuesto. Son los mejores animales que tengo y son sólo para grandes veteranos, y aun y así, no se los doy a cualquiera, primero han de demostrárme que son merecedores de tan increíbles animales. – a lo que añadió – ¡Venga, va!, seguidme, os llevaré a los que creo que son mas adecuados a vuestras posibilidades.-
Los acompañó a unas cuadras bastante más cochambrosas y sucias. Allí se encontraban los caballos más enclenques y enjutos que habían visto nunca.
-Aquí los tenéis, se que no son de lo mejor, pero ahora mismo, es lo único que puedo ofreceros-
Los chicos se miraron con cara extrañada, y Myior dijo. -¡Puaf!, estos son muy roñosos, ¿no puedes enseñarnos nada mejor?
El criador les decía mientras negaba insistentemente con la cabeza, -Si queréis algo mejor, debéis demostrarme que os lo merecéis, mientras no sea así, esto es lo único que os daré. ¡Bueno, eso de “os daré” es una forma de hablar!. Os lo venderé siempre y cuando me deis 200.000 monedas de oro por cada caballo.-
- ¿Qué? ¡Eso es muy caro, no tenemos tanto oro! – exclamó Sihed – somos muy jóvenes para poder manejar esas cantidades.-
- Mira guapa, yo se que es caro, pero es lo que hay, si fueses capaz de hacer algún trabajillo, seguro que sacas ese dinero rápidamente. Es más, creo que Ángela necesita ayuda con unos ForesterYeti que molestan a las gentes que pasean por los bosques de Bichon, ves a verla y le preguntas ¿sabes quien es, verdad?. –los tres chicos asintieron con la cabeza a la pregunta, seguidamente prosiguió el criador - A unos chicos como vosotros no tiene que daros muchos problemas cazar un bicho de esos, son grandes, pero flojuchos, volved con el dinero y los tendré preparados-
- Bueno, pues nada, gracias por enseñarnos sus animales, Adiós- se despidió Sihed
-Adiós chicos, y suerte con esos ForesterYetis.- Se despidió con una sonrisa mientras los jóvenes volvían a la ciudad por el camino por el que habían llegado.
-¿Qué hacemos chicos, nos planteamos lo de los caballos, o queréis probar?- pregunto Soten
Myior muy seguro respondió – Pero si esos bichos son ridículos, con mi padre los cazábamos para entrenar. Vamos a ver primero a Ángela, a ver que nos dice.-
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"El que me necesite que me busque, y el que quiera matar a alguien.... que se suicide, poco se perderá...."
PAZ HERMANOS
HispaRed Legend Of Mir III v. 4.7!!
Fantásticos y revolucionarios nuevos equipos.
















































