Una fría noche, en una ciudad oasis a los pies de un inmenso desierto, una dulce voz rompía el silencio nocturno. La voz surcaba el aire, viajaba entre las casas acariciando sus paredes como un suave murmullo. Los pocos insectos nocturnos que conseguían sobrevivir al contraste de las heladas noches y los tórridos días, se cobijaban del seco viento entre las construcciones. Ajenos a la voz que inundaba la noche, y siguiendo su instinto de reproducción cantaban desenfrenadamente, pero la casualidad hacia que se sincronizasen con el arrullo de una madre y así, parecían acompañar a la voz con sus cantos más íntimos.
La voz de una madre acunando a sus hijos nunca sonó tan solitaria y apenada.
Tras unos minutos, la noche quedó muda, la suave voz dejo paso al más absoluto silencio, parecía el preludio a un espeluznante suceso. De repente, un fantasmagórico aullido proveniente de las cuevas de las afueras de la ciudad, aterrorizo el corazón de todo ser viviente.
La madre con el miedo hundido en lo más profundo de su ser, abrazó a sus aterrorizados hijos e intentando tranquilizarlos les contó la historia que una vez su madre le había contado a ella, esta era la siguiente.
- Hijos, la historia narra lo acaecido a una bestia, conocida por todos los habitantes de tan yermas tierras como Inuyasha.
La leyenda ha sido legada generación tras generación de manera oral, de padres e hijos, siempre en las noches más frías del año, que es cuando más activa parece la criatura.
Dicen los ancianos que todo empezó una noche en la que un pastor extranjero buscando abrigo del gélido frio nocturno del desierto, decidió buscar cobijo para su rebaño en las cuevas de las afueras del oasis.
Estas cuevas siempre habían estado ahí, nadie se había atrevido jamás a explorar más allá de unos cientos de metros debido a que en ellas se escuchaban unos sonidos parecidos al que hace un ratón al roer un trozo de madera y nadie sabía darles explicación alguna.
Siempre se había comentado que dichas cuevas no eran naturales, eran más similares a túneles de una madriguera, y que parecían excavadas por algún tipo de insecto gigante, dado que se asemejaban más a una especie de hormiguero, lleno de salas y laberinticos pasillos interminables.
El maltrecho pastor, ajeno a todas estas historias locales, no dudo en cobijarse en el interior de las cuevas. Hizo pasar a todo su rebaño, y allí permanecieron a cobijo hasta la hora del amanecer.
Al despertar, el pastor, pegó un rápido vistazo sobre su rebaño y echó en falta varios de sus animales. Se asomó al exterior y comprobó que ninguna de las cabras del rebaño había cruzado el umbral de salida. Así pues, con un silbido, azuzó a su perro y ambos se dirigieron hacia el interior.
Unos metros más adelante, unos extraños organismos alumbraban el interior de los pasadizos, apenas hacía falta llevar antorcha. Guiados por los extraños ruidos, ambos, tanto el perro como el dueño iban adentrándose en los intrincados túneles, ajenos a la grandiosidad y elaboración de estos.
En un momento dado, el perro, guiado por lo que había parecido ser la sombra de uno de los animales extraviados, se separó del dueño unos metros. Fueron pocos, pero los suficientes para hacer que perdiesen el contacto.
Por lo visto, tras unos minutos de búsqueda por separado, la distancia entre ambos era tanta que les hizo imposible volver a encontrarse.
Tanto el perro como el dueño, jamás salieron del interior de los pasadizos. Y aquí viene la parte de la leyenda que explica el porqué de tan horripilantes aullidos.
Estos sonidos, son los del alma obediente del perro que tras siglos de soledad y búsqueda de su amo, habían ido corrompiéndose por la oscuridad hasta el punto de convertirse en un temible monstruo de las profundidades terrestres.
El pobre animal desconsolado, lo único que pretendía con tan espantosos gemidos, era poder volver a reencontrarse con su también perdido amo y las noches frías en las que se hacen más latentes estos hechos, son las noches que pasaron separados y extraviados, repitiéndose año tras año.
Otra parte de la historia cuenta lo ocurrido al pastor. Pero hijos míos, creo que por esta noche es suficiente, otra noche os la contaré.
- ¡Nooo, maaaamaaa! ¡cuéntanosla hoy! ¡porfavoooooor, maaaamiiii!
- Venga a dormir hijos, es ya muy tarde, os prometo que otro día os la cuento- Y apagando la vela que iluminaba la habitación de los pequeños, la madre se alejó y desapareció tras las cortinas, eso si, con una promesa pendiente.
____________
"El que me necesite que me busque, y el que quiera matar a alguien.... que se suicide, poco se perderá...."
PAZ HERMANOS
HispaRed Legend Of Mir III v. 4.7!!
Fantásticos y revolucionarios nuevos equipos.













































